jueves, 31 de mayo de 2007

Ese algo que grita....


Se ha sabido desde que la metafísica ocupó su lugar en el mundo, desde los primeros intentos alquimistas de encontrar las químicas perfectas, que existen los instintos; hechos concretos han transmitido resultados positivos como negativos...
Si a Eva no le hubieria bajado el instinto de probar la manzana prohibida que brillaba escandalossamente en el árbol, todo hubiera sido diferente dicen. ¿Eso fue instinto?
Luego si cada noche miramos las estrellas y vemos todas iguales, porque una noche tres misteriosos sujetos vieron una que les llamó la atención y cambiaron la historia. Claro está, tratando de redimir el instinto fallido de Eva. ¿Eso fue instinto? Me pueden decir que está escrito en la ley; pero sigamos en la jerga natural de los hechos.

Luego ya sabemos la historia de lo que pasó luego de la estrella instintiva. Fue bueno.
Ahora bien, en la historia que cuentan los libros, luego que se dieron a la luz las distintas ciencias el instinto se fue por la borda. Pero siempre hubo hombres que siguieron su instinto ese sexto sentido que siempre nos anda diciendo..."eso es, eso es" o " por acá es la cosa"y autoritariamente lo mandamos a callar porque no hay muestras concretas que digan lo contrario. Hemos aprendido a ser demasiado positivistas luego de la edad media. Que hubiera sido de Colón si no hubiera escuchado a esa empecinada voz que le decía que la tierra era redonda y se podía demostrar.
O si queremos un ejemplo cotidiano, que hubiera sido de esa señora que eligió la caja 8 que justo tenía los diez millones de peso en vez de elegir en bandeja unos cuantos miles pesos menos propuestos por una seductora banca. O más aún, esa vez que te devolviste porque no sabes qué y viste a esa persona que a primera vista sabías que era especial. Eso es instinto.
Justamente, más alla de toda prueba científica hay ese algo que nos dice algo, que quizás no es tan algo, que cuando quiere ser escuchado ya no es tan sútil, algo que seguramente viene del corazón de ese que físicamente bombea y también bombea sus veces el alma para recordarte que existe; y te manda llamadas por todos los puntos cardinales del vivir, y tercamente creemos que lo que tenemos o hacemos esta bien y es suficiente.

Las señales son las cómplices de la fortuna, que también acompaña al instinto.

Hasta hace un tiempo estaba como robot, sin escuchar mi corazón, sin embargo, solito se encargó de decirme que basta de negarlo; basta de creer que todo está bien, aunque tenga un buen trabajo y la salud fisica esté bien. Mi corazón escuchó más allá de lo que se ve.
Y provocó magicamente, o instintivamente, que supiera que las cosas debían cambiar...y pum!
todo explotó...

Y aqui estamos, por hoy me amigué nuevamente de mi instinto y el quiso escribir, hoy somos amigos y en este nuevo tiempo que nos junta, trataré de darle su espacio, quien sabe que me trae cosas más buenas...? ...mmm... me tinca...